Lo que nunca se ha contado de la maternidad

Una hora dando vueltas y al final preguntas desesperada, "Perdone, la Calle Barquillo?". Entonces te miran con cara de metomaselpelo? Y te contestan "Está usted en ella!". Esto mismo pasa con la maternidad. Te pasas unos años dando tumbos como pollo sin cabeza, y un día te das cuenta de que estás ahí, junto a tus hijos. Parecéis la misma cosa pero no, sois seres independientes con necesidades individuales.



Se ha hablado muchísimo sobre maternidad a lo largo de la historia, existen movimientos en todas las direcciones sobre crianza, educación, alimentación, cuidados... Todo siempre centrado en nuestro papel como madres. Porque con la llegada de los hijos, parece que tu pasado se borra para dejarte solo eso, el papel de madre.

La maternidad es un estado híper absorbente desde los inicios, ya desde el embarazo, dejas de  ser quien eres, para convertirte en el envase de algo realmente valioso y frágil. Te conviertes en la única responsable del bienestar de esa criatura que está por llegar. Todo lo que haces se cuestiona, se critica, se somete a juicio, porque tú ya no eres la prioridad, lo es tu bebé. Cuando nace, esta situación no hace más que acrecentarse, el bebé tiene nombre y cara y la presión por "estar a la altura" aumenta. A todo esto hay que añadirle la exigencia en el trabajo y la casa, todo debe funcionar al mismo ritmo que antes de tener a tus hijos, aunque ellos ocupen una parte muy importante de tu vida.

Llegados a este punto, lo más habitual es haber dado por perdida nuestra vida anterior, nada de ocio, descanso o cualquier cosa relacionada con nuestra satisfacción personal. Directamente asumimos que  nuestra vida ha cambiado y ni siquiera nos planteamos la posibilidad de vivir otra realidad. Y entonces, casi por accidente, un día en una conversación cualquiera, alguien con hijos te dice: "y por qué no vas al gimnasio? Por qué no sales con tus amigas? Por qué llevas tres años sin leer un libro? Por qué, por qué, por qué!!? Yo lo hago". Y entre asombro y escepticismo, te llevas el eco de esas palabras en tu cabeza, pensando si realmente será posible. Más o menos, esto me pasó a mi hace ya algunos años y por suerte reaccioné. Me di cuenta de que sigo teniendo los mismos derechos y necesidades o incluso más, que antes de ser madre.



A veces estamos tan metidas en rutina, que pasamos por alto algo tan básico como esto. Incluso la gente que te quiere y te rodea, ve que no estás del todo bien, pero también se han acostumbrado a verte así, corriendo y sin parar. Lo que nunca se ha contado de la maternidad es que además de madre, sigues siendo mujer. He aquí el gran secreto. Tienes derecho a tu tiempo. Date permiso para hacer algo sola y para ti exclusivamente. Está en tu mano romper la inercia de los últimos años y empezar a pensar en ti. Concédetelo y exige a tu entorno que te cubra en tu ausencia como madre. Tus padres, una amiga, tu pareja o tu vecina, porque tienes derecho. 

Aunque yo  diría más, tienes el derecho y tienes la obligación de cuidarte, sacar tiempo para dedicarte a algo que te gusta y disfrutar de pequeños placeres en tu día a día. Todos los que hoy te exigen, te lo agradecerán mañana. Pero por encima de todo, sentirás que la vida está mereciendo la pena. Porque en la  vida no todo es sacrificio, la vida es esfuerzo, pasión y la satisfacción de estar exactamente donde quieres estar.

Dónde estás tú?

Un abrazo!!


4 comentarios:

  1. Te entiendo, en más de una ocasión me han hecho sentir como un envase, del que se espera algo y, para re-matarlo, no para mí sino para otra persona, pasando a ser solo un objeto y dejando de ser persona.
    Soy persona y soy mujer, con necesidades y derechos como cualquier otro ser humano. Ay!! Que me sale mi lado oscuro!! ;D Pero, es así.
    Y estoy deacuerdo contigo en que en la vida no todo es sacrificio, la vida es esfuerzo, pasión y satisfacción de estar exactamente donde quieres estar, de haber llegado a donde has llegado.
    Un post para pararse a reflexionar. Felicidades!!
    Un beso guapa!!

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  2. Ay Lola!! Que te veo en proceso de revelarte y empezar un gran cambio ;) Y me encanta!! Vales un montón y que nadie te diga lo contrario. Un besazo!

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  3. yo se perfectamente que tengo derecho a mi tiempo y a poder sentarme un día a leer un libro o salir de compras sin ellos, pero están metidos en tantas movidas, que lo de delegar me da pena, porque mis padres o suegros también tienen derecho a hacer su vida... Por suerte los findes delego y mucho... Pero por semana, la verdad que soy una agenda humana, que si al patinaje, a la piscina, el futbol... Si ves como he tenido que organizarme esta semana, porque estuve ingresada dos días, para que mi marido supiese lo que tenía que vestirles o la actividad que les tocaba... papelitos por toda la casa.... pero bueno... por suerte tengo los findes que me relajo y me divierto como mujer, amiga y esposa.... Quien no se de estos descansos, desde mi punto de vista no es sano... saludines

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    Respuestas
    1. Lo de los fines de semana no está nada mal!! Jajajaa al final se trata de que esos momentos existan, a diario o al menos a la semana. Siempre sin abusar, que los abuelos también necesitan su descanso ;)

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