Cómo utilizar un planner para que sea efectivo

Que levante la mano la que tiene planners de algún tipo en su casa. Todo el mundo tiene planners, agendas o alguna herramienta para planificar y organizarse. Sin embargo, un gran porcentaje de esas personas que los tienen, terminan por dejar de usarlos. Si eres una de ellas, este post es para ti.



Todos los años al llegar septiembre, nos lanzamos a las papelerías en busca de la agenda perfecta, el planner ideal, el más bonito, el más práctico. Cada una busca en función de sus necesidades. Por algún motivo, a los pocos meses, te olvidas de mirarlo y al final, no te acuerdas ni de que lo tienes. Pero al año siguiente vuelves a la carga en busca del organizador definitivo, quizá si el diseño es más bonito te acuerdes más a menudo de que lo tienes. Si tiene más cuadros para rellenar, más espacio, más categorías, más... lo que sea. Este año sí que sí, piensas. Y a los pocos meses estás igual.

Utilizar un planner es muy sencillo si sabe cómo. No se trata solo de rellenar espacios y pegar en un corcho. Un planner es una guía, una herramienta de apoyo para lograr un objetivo. No es un objetivo en sí, sino un medio para alcanzarlo. Por lo tanto, para que sea efectivo, antes de ponerte a rellenar huecos como loca, piensa. ¿Qué quieres conseguir en ese período de tiempo? Ésta es la pregunta clave. Entorno a la respuesta que des, girará todo lo demás. Bien formulada, te permitirá seguir todo lo planificado sin saltarte un solo día y, lo más importante, alcanzarás tu objetivo.

Te pongo un ejemplo para que sea más fácil. Imagina que quieres planificar el mes que viene. Si no tienes costumbre de pararte a pensar en ti, en lo que quieres, plantearte un objetivo puede costarte un poco. Podrías pensar a voz de pronto que no tienes ningún objetivo concreto que perseguir, ningún proyecto a la vista, nada especial que planificar. Quizá pienses que tu vida es tan rutinaria que solo tienes que apuntar en el planner qué día libras en el curro, qué día pondrás una lavadora o qué día irás a hacer la compra. Pensar eso, es el primer error. Vamos a cambiar la pregunta "¿qué quieres conseguir en ese período?" por "¿qué harías si tuvieras tiempo libre para lo que te diera la gana?" Apuesto a que ya se te están ocurriendo unas cuantas cosas jajajaa. ¡Genial! Elige una, anótala en mayúsculas si hace falta, en la parte alta de tu planner. Donde puedas verlo siempre que mires tu planner. Ya tienes tu objetivo de este mes, tu revolución ;)



Ahora vamos a definir acciones, es decir, ¿qué necesitas para cumplir tu objetivo? Imaginemos que tu objetivo es "leer más". ¿Tienes libros interesantes para leer? Si los tienes, genial. Solo tienes que anotar en el planner los días del mes que reservarás un tiempo para leer. Asegúrate de que ese día no tengas otros temas que resolver, reuniones o eventos que te impidan llegar tranquila a tu momento de relax. 
Si no tienes nada apetecible para leer, algo muy probable si lo diste por perdido hace tiempo, tendrás que reservar en tu planner un tiempo para hacer dos acciones previas: buscar una lectura súper motivadora, e ir a comprarla. Son dos acciones, no lo olvides. Buscar lleva tiempo, tiempo con el móvil o el ordenador, tiempo en una librería... sea como sea, tendrás que marcar en tu planner una fecha concreta para hacerlo.

Bueno, pues tienes tu revolución, un objetivo motivador y deseado, y tienes marcadas en el calendario todas las acciones que tienes que llevar a cabo para alcanzarlo. Ahora ve anotando citas, eventos, reuniones, médicos... Incluye también tus tareas más rutinarias relacionadas con la casa o el trabajo. Y por supuesto, reserva algún fin de semana para hacer algo en familia. Una excursión, una visita al museo o salir en bici. Lo que sea pero deja reservado un día para ello. 

Antes de dar por terminada tu planificación, revisa todo bien, piensa en los tiempos que te llevará cada tarea, es importante ser realista en este sentido para que cumplir tu plan sea sencillo y agradable. Después, colócalo en un lugar visible, la nevera, tu escritorio o el cuarto de baño si es preciso!! Pero tiene que estar a la vista. Si un día no puedes realizar una tarea, reubícala en tu calendario o aplázala para el mes siguiente. No pasa nada, pero acuérdate de buscar otro momento para hacerla. Y muy importante: tacha en tu planner cada tarea realizada! La sensación de estar cumpliendo tu plan previsto te animará a seguir adelante y te ayudará a cumplir tu objetivo.



Seguro que ahora ves los planners con otros ojos ;) Pues de esto y otros muchos temas más, hablaré en el curso que estoy preparando "Mucho más que tiempo". Porque hay algo mucho más allá de la mera gestión de nuestro día a día, algo mucho más importante y profundo. Puedes suscribirte aquí para recibir información cuando esté disponible. Mientras llega ese momento, ya tienes en la web un montón de recursos gratuitos para descargarte y empezar a organizarte con tus objetivos bien claros.


¿Habías utilizado así tus planners alguna vez? 



Un abrazo grande!!





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